Existencialismo

 

FILOSOFÍA · UNIDAD 3: LA CONDICIÓN HUMANA

Existencialismo: Sartre y el ser humano como proyecto

 

PREGUNTA GUÍA DE LA FICHA

¿Nacemos siendo lo que somos o nos hacemos a nosotros mismos? ¿Hasta dónde llega nuestra libertad?

 

Vocabulario clave

Vuelve a esta tabla cuando algún término te resulte confuso. Puedes agregar tus propias definiciones.

Término

Definición breve

Existencia

El hecho de ser, de estar aquí, actuando y eligiendo.

Esencia

Aquello que algo «es» por definición: su modelo, su naturaleza o su función.

Naturaleza humana

La idea de que todos los humanos compartimos una esencia previa a lo que hacemos.

Condición humana

Los límites y situaciones que todos compartimos (nacer, vivir con otros, morir) y que nos permiten comprendernos.

Libertad

Capacidad de responder a las situaciones eligiendo qué hacer; para Sartre, no podemos dejar de elegir.

Responsabilidad

Hacerse cargo de las consecuencias de nuestras elecciones, sin excusas.

Angustia

Conciencia de que somos libres y responsables, y de que nunca sabremos a priori si elegimos bien.

Desamparo

Sentirse solo frente a las propias elecciones: no hay Dios ni moral previa que decida por nosotros.

Mala fe

Engañarse a uno mismo fingiendo que no somos libres ni responsables.

Existencia auténtica / inauténtica

Auténtica: asumir la libertad. Inauténtica: refugiarse en excusas o roles.

Contingencia

Lo que podría no haber sido: existimos sin una razón necesaria.

Proyecto

La vida entendida como algo que vamos construyendo con nuestros actos.

Ser en sí / ser para sí

Ser en sí: las cosas, que simplemente son. Ser para sí: los humanos, que son conciencia, libertad y posibilidad.

Absurdo (Camus)

El choque entre nuestra necesidad de sentido y el silencio del mundo.

 

1. Para empezar: ¿valientes por instinto o por elección?

La característica fundamental del hombre

Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a los otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza, a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por el tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de los asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido… pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?

Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en cantar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y el otro?

Texto extraído de: Fernando Savater, Ética para Amador.

ACTIVIDAD · Antes de leer a Sartre

1.       Comprensión: ¿Qué hacen las termitas-soldado? ¿Qué hace Héctor? ¿Qué tienen en común sus acciones?

2.       Análisis: ¿Podrían las termitas-soldado haber decidido no salir a pelear? ¿Y Héctor? ¿Qué diferencia hay entre actuar por instinto y actuar eligiendo?

3.       Reflexión: ¿Por qué consideramos diferente el heroísmo de un humano frente al de un animal?

4.       Para discutir: si Héctor huyera, ¿diríamos que «traicionó su naturaleza»? ¿O que eligió ser otra cosa?

 

 

 

 

2. Introducción al existencialismo

El Existencialismo es una corriente filosófica que tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX. Nunca existió un acuerdo general sobre la definición de existencialismo. El término a menudo es visto como una conveniencia histórica que fue inventada para describir a muchos filósofos. De hecho, aunque generalmente se considera que el existencialismo se originó con la obra de Kierkegaard, fue Jean-Paul Sartre el primer filósofo prominente en adoptar el término para describir su propia filosofía.

Sartre propone la idea de que «Todos los existencialistas tienen en común la doctrina fundamental de que la existencia precede a la esencia», lo que significa que la consideración más importante para la persona es el hecho de ser un ser consciente que actúa de forma independiente y responsable, «la existencia», en lugar de ser etiquetado con roles, estereotipos, definiciones u otras categorías preconcebidas que se ajustan al individuo, «la esencia».

La vida real de la persona es lo que constituye lo que podría llamarse su «verdadera esencia», en lugar de estar allí atribuida a una esencia arbitraria que otros utilicen para definirla.

IDEA CLAVE

No nacemos con un “molde” fijo: nos definimos con nuestras decisiones.

 

 

3. Contexto histórico de Sartre

Sartre nace en París en 1905 y muere en la misma ciudad en 1980. Se trata de uno de los máximos representantes del existencialismo.

Esta es una corriente filosófica que surge en Europa en el siglo XX, teniendo su máximo apogeo entre las décadas del 40 al 60.

Para entender a Sartre y esta filosofía hay que pensar en los tiempos que vivió: las dos Guerras Mundiales, la posguerra, la crisis de 1929, el ascenso de los fascismos y el holocausto.

Estos hechos generaron un sentimiento colectivo de absurdo y desesperanza. Ante la barbarie, la gran pregunta fue inevitable: ¿qué es el ser humano?

IDEA CLAVE

El clima histórico (guerras, crisis, totalitarismos) alimenta la pregunta existencial por el sentido de la vida.

 

 Línea de tiempo

Año

Hecho

1905

Nace Jean-Paul Sartre en París.

1914–1918

Primera Guerra Mundial.

1927

Heidegger publica Ser y tiempo.

1929

Crisis económica mundial.

1933

Los nazis llegan al poder en Alemania (ascenso de los fascismos).

1939–1945

Segunda Guerra Mundial y Holocausto. Francia es ocupada por Alemania.

1942–1943

Camus publica El mito de Sísifo (1942). Sartre publica El ser y la nada (1943).

1945

Sartre da la conferencia «El existencialismo es un humanismo» (se publica en 1946).

1980

Muere Sartre.

 

4. El ser humano como libertad: angustia, desamparo y desesperación

Tras los horribles acontecimientos y vivencias de la I y II Guerras Mundiales era natural preguntarse ¿qué cosa es el ser humano? Hasta entonces los filósofos habían confiado en la capacidad racional humana y su sociabilidad. Sin embargo, la barbaridad cometida en los dos conflictos referidos nos devolvía una imagen de la humanidad inquietante.

A la pregunta por el ser humano, Sartre responde que nos definimos como seres libres:

«ESTAMOS CONDENADOS A SER LIBRES»

Libertad y responsabilidad

Sartre niega la existencia de determinismos de todo tipo: teológico, biológico, psicológico o social (ni Dios, ni la naturaleza, ni el inconsciente ni la sociedad nos obligan a actuar de una determinada manera). Al contrario: somos lo que hemos querido ser y siempre podremos dejar de ser lo que somos.

La LIBERTAD es el modo que tenemos de responder a las diversas situaciones que se nos plantean. Somos nosotros en cada acto los que nos vamos haciendo lo que somos. Esto significa fundamentalmente que somos RESPONSABLES y que no podemos escondernos detrás de las excusas.

Angustia

La conciencia de la responsabilidad se convierte en ANGUSTIA, ya que nunca podremos saber a priori si hemos elegido bien. La existencia es así angustiosa inseguridad.

«En la angustia adquiere el ser humano conciencia de su libertad o, si se prefiere, la angustia es el modo de ser de la libertad como conciencia del ser».

La angustia no es tener miedo a algo externo, sino miedo a nosotros mismos al saber que somos responsables de nuestros actos. Pero es que, además, con cada decisión que tomamos, estamos afirmando un modelo de conducta válido para todos. En cada acto comprometemos a la humanidad entera.

Desamparo

Al no poder poner excusas a nuestra conducta, al ser conscientes de nuestra libertad, nos sentimos DESAMPARADOS, porque estamos solos frente a nuestras elecciones: no hay un Dios que nos dicte lo que debemos hacer; no hay una moral establecida que nos imponga unas normas. Somos nosotros, desde nuestra conciencia de la libertad intransferible, los que nos vamos definiendo a nosotros mismos.

Ser libre significa que somos responsables y que nuestra vida es un PROYECTO.

Desesperación

AGREGADO · La tercera palabra del título

Sartre usa «desesperación» en un sentido muy particular. No significa tristeza ni rendirse: significa actuar sin garantías. Solo puedo contar con lo que depende de mi voluntad; no sé si mi acción tendrá éxito ni cómo reaccionarán los demás. No hay promesa de que todo saldrá bien.

Ejemplo: estudiar para una prueba. El esfuerzo depende de ti; el resultado no del todo. Sartre dice que, aun así, actuamos. No esperamos a tener certezas para elegir.

 

Mala fe

Pero cuando pretendemos refugiarnos en excusas, cuando nos mentimos a nosotros mismos acerca de nuestra responsabilidad, nos autoengañamos, incurrimos en lo que Sartre llama «MALA FE». La mala fe es a la vez conocimiento y desconocimiento: primero somos conscientes de que nuestra libertad es causa de nuestro futuro, pero luego fingimos desconocer que somos lo que somos por nuestras decisiones del pasado. Este es el modo que tenemos de liberarnos de la angustia que nos causa la libertad.

La «MALA FE» consiste en engañarnos a nosotros mismos fingiendo que no somos responsables de nuestros actos. De ese modo elegimos renunciar a nuestra propia humanidad porque nos «cosificamos»: nos vemos a nosotros mismos como una simple cosa, que las circunstancias u otros manejan. Pero Sartre nos recuerda que ya no hay excusas, que debemos asumir nuestra libertad, y la angustia y el desamparo que la acompañan, porque con cada elección comprometemos a la humanidad entera.

De ahí que cuando elegimos debemos preguntarnos: ¿querría que todos actuasen del mismo modo en mi lugar?

La mala fe es un modo de EXISTENCIA INAUTÉNTICA. Afrontar el hecho permanente de que somos libres es, por el contrario, una EXISTENCIA AUTÉNTICA.

IDEA CLAVE

Libertad = responsabilidad. La angustia aparece cuando asumimos que no hay excusas externas y somos nosotros los responsables de nuestra vida.

 

 

Un dilema que usó el propio Sartre

Durante la ocupación alemana de Francia, un joven le consulta a Sartre. Su hermano murió en la guerra y su madre vive solo para él. Puede quedarse con ella y cuidarla, o irse a combatir con la Resistencia, sin saber si servirá de algo.

Sartre le responde que ninguna doctrina puede decidir por él, y que pedir consejo ya es una elección: ya sabes más o menos qué consejo vas a recibir según a quién se lo pidas. «Tú eres libre, elige, inventa.»

Para debatir: ¿qué le aconsejarías? ¿Por qué, según Sartre, cualquier consejo que le des sería también una elección tuya? Usa la pregunta: ¿querría que todos actuasen igual en su lugar?

 

5. Relaciones entre esencia y existencia humanas

El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.

El cortapapeles: la mejor forma de entender la frase

Imagina un cortapapeles. Para fabricarlo, el artesano ya tenía en la cabeza qué es un cortapapeles y para qué sirve antes de hacerlo. Su esencia (el concepto, la función) viene antes que su existencia (el objeto concreto). En los objetos fabricados, la esencia precede a la existencia.

Durante siglos se pensó al ser humano igual: Dios sería como un artesano que nos imaginó con un modelo («naturaleza humana») antes de crearnos. Sartre dice: si no hay Dios-artesano, no hay modelo previo. Primero existimos, nos encontramos en el mundo, y después nos definimos con lo que hacemos.

 

Si negamos la existencia de Dios, como propone el existencialismo ateo de Sartre, debemos asumir que tampoco existe una esencia previa a la existencia del ser humano, porque nuestra existencia no ha sido planificada por la mente divina siguiendo un modelo ideal, una esencia. La consecuencia de la negación de la existencia de Dios trae como consecuencia inmediata la negación de que exista una «naturaleza humana» (esencia humana), una idea a priori de ser humano. No existe la naturaleza humana, porque no hay Dios que la haya diseñado. Entonces debemos concluir que:

«la existencia precede a la esencia»

Esto significa que la vida carece de sentido, nadie la diseñó de esta manera, somos CONTINGENTES (si no existiéramos no pasaría absolutamente nada). Estamos aquí porque sí, sin un motivo, gratuitamente.

Pero, aunque la vida no tenga sentido, eso no significa que no podamos dárselo. ¿Cómo? Aceptando que nuestra existencia es un PROYECTO, es decir, que gracias a la libertad podemos ir definiendo nuestra esencia. Con cada uno de nuestros actos vamos decidiendo nuestra esencia, lo que vamos siendo, y al mismo tiempo, al elegir nuestros principios de vida y valores, definimos con cada acto a la humanidad entera.

Vemos por todo lo anterior que el existencialismo de Sartre es consecuencia, como él mismo afirma, de su ATEÍSMO, porque si existimos sin causa divina, entonces somos libres y responsables de nosotros mismos, determinando con cada acto nuestra esencia. Niega también la existencia de una naturaleza humana, pero a la vez afirma la existencia de lo que él llama «CONDICIÓN HUMANA», que es el marco de acción que limita nuestra conducta, que nos conecta al resto de los seres humanos y gracias al cual podemos comprendernos.

IDEA CLAVE

Sin «naturaleza humana» previa, la esencia se construye con actos. Aun así, hay «condición humana» (límites compartidos).

 

Cuadro comparativo: esencialismo y existencialismo

 

Esencialismo

Existencialismo (Sartre)

Punto de partida

La esencia: hay un modelo de lo que es ser humano.

La existencia: primero estamos, después nos definimos.

¿Hay naturaleza humana?

Sí (por ejemplo, para Aristóteles, «animal racional»).

No. Sí hay condición humana.

¿Quién da el sentido?

Dios, la naturaleza o la sociedad.

Cada persona, con sus elecciones.

¿Qué papel tiene la libertad?

Cumplir bien lo que ya somos.

Es lo central: nos hacemos eligiendo.

Ejemplo

El cortapapeles. «Nací así.»

El proyecto. «Con cada decisión me voy haciendo.»

 

ACTIVIDAD · ¿Esencialismo o existencialismo?

1.       Clasifica cada afirmación y justifica en una línea: a) «Los humanos somos egoístas por naturaleza.»  b) «Soy mala para las matemáticas, nací así.»  c) «Con cada decisión me voy haciendo quien soy.»  d) «Cada persona nace con una misión fijada de antemano.»

2.       Pregunta abierta: Sartre dice que, sin Dios, no hay naturaleza humana. ¿Es necesario ese vínculo? ¿Podría alguien negar a Dios y aun así defender que existe una naturaleza humana? ¿Qué argumentos daría?

 

 

 

 

6. La nada, la muerte y el sentido

La realidad: la nada

Sartre distinguía entre dos formas de ser: el «ser en sí» (las cosas) y el «ser para sí» (los humanos). Las cosas simplemente existen. En cambio, los seres humanos somos conciencia, libertad y posibilidad. Eso significa que, en el fondo, somos «nada», porque no estamos definidos de antemano.

La nada se experimenta con angustia y con la conciencia de la muerte. Heidegger, otro filósofo existencialista, lo resumía diciendo que el ser humano es «ser para la muerte». Sartre lo expresaba diciendo que «el hombre es una pasión inútil».

Sin embargo, también defendió que el existencialismo es una filosofía de la libertad y de la acción. Aunque no haya un sentido dado, somos capaces de crear metas y valores, y en eso reside nuestra dignidad humana.

Heidegger (1889–1976): ser-en-el-mundo y ser con otros

En Ser y tiempo (1927), Heidegger llama Dasein («ser-ahí») al ser humano. Sus ideas principales, y lo que pide el programa:

•      Ser-en-el-mundo: no somos una mente aislada que mira objetos desde afuera. Siempre estamos ya dentro de un mundo (una familia, una lengua, una época) que no elegimos, ocupándonos de cosas.

•      Ser con otros: existir es coexistir. Los otros no son un «afuera»: forman parte de cómo somos.

•      El «se» impersonal: a veces vivimos «como se vive», «como se hace», sin decidir. Es su versión de la existencia inauténtica, parecida a la mala fe de Sartre.

•      Ser para la muerte: saber que vamos a morir nos devuelve la propia vida como algo único e intransferible: nadie puede morir por mí.

Ojo: Heidegger rechazó ser llamado «existencialista» y criticó el humanismo de Sartre (Carta sobre el humanismo, 1947).

 

Camus (1913–1960): el absurdo y Sísifo

En El mito de Sísifo (1942), Camus plantea que lo absurdo no está solo en el mundo ni solo en nosotros: nace del choque entre nuestra necesidad de sentido y el silencio de un mundo que no lo ofrece.

Camus rechaza dos salidas fáciles: escapar (el suicidio) y inventar un consuelo (refugiarse en una promesa de sentido que no podemos comprobar). Propone una tercera: vivir con lucidez y rebelión, sin engaños.

Sísifo fue condenado por los dioses a subir una roca por una montaña; al llegar arriba, la roca cae y debe empezar otra vez. Camus lo imagina volviendo a bajar a buscar la piedra, consciente de su destino, y concluye que hay que imaginar a Sísifo feliz.

Diferencia de énfasis con Sartre: Sartre insiste en crear un sentido mediante el proyecto y el compromiso. Camus insiste en no engañarse y en vivir plenamente sin una respuesta definitiva. Camus también rechazó la etiqueta de «existencialista».

 

ACTIVIDAD · Tres respuestas al sinsentido

Tres posturas posibles ante la pregunta «¿tiene sentido la vida?»:

•      A) La vida tiene un sentido dado (por Dios, la naturaleza o la historia).

•      B) No hay sentido dado, pero lo creamos con nuestros proyectos (Sartre).

•      C) No hay sentido, y hay que vivir con lucidez y rebelión, sin consuelos (Camus).

1.       ¿Con cuál te identificas más? Argumenta en cinco líneas y menciona una objeción que te harían.

2.       ¿En qué decisiones concretas sientes que «te haces» a ti mismo/a?

3.       ¿En qué se parece la «angustia ante la nada» al miedo? ¿En qué se diferencia?

 

 

 

 

7. ¿Somos igual de libres en cualquier situación?

Los límites de la libertad: un problema abierto

Sartre afirma que somos libres siempre, pero no dice que podamos hacer cualquier cosa. La libertad ocurre en situación: no elegimos cuándo ni dónde nacemos, qué cuerpo tenemos, qué lengua hablamos ni qué época nos toca. Eso es parte de la «condición humana». Lo que sí elegimos es qué hacemos con esa situación. Sartre defendía una idea parecida a esta: lo importante no es solo lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que hicieron de nosotros.

Hay otro límite: los otros. En su obra de teatro A puerta cerrada (1944), Sartre escribe que «el infierno son los otros». Quería decir que la mirada ajena puede convertirnos en un objeto: nos define, nos etiqueta, nos juzga. Por eso sentimos vergüenza: nos vemos tal como nos ven.

 

ACTIVIDAD · Problema filosófico

1.       ¿Es igual de libre una persona que nace en la pobreza que otra que nace en la riqueza? ¿Y alguien que enfrenta discriminación cada día? ¿Alcanza con «elegir» para cambiar la situación?

2.       Si los demás nos ponen etiquetas, ¿hasta qué punto podemos definirnos a nosotros mismos? ¿Qué pasa cuando la mirada del otro es injusta?

3.       ¿Sartre exagera con la libertad o tiene razón en que siempre podemos elegir algo? Escribe un argumento a favor y uno en contra.

 

8. Cierre: síntesis

Completa la síntesis

Usa estas palabras: proyecto · responsabilidad · mala fe · condición humana · libertad · excusas · naturaleza humana · angustia

1.       Para Sartre no existe una ____________ previa: primero existimos y después nos definimos.

2.       Somos «condenados a ser libres»: no podemos dejar de elegir, y por eso somos ____________ de lo que hacemos.

3.       La conciencia de esa responsabilidad produce ____________, porque no sabemos si elegimos bien.

4.       Cuando fingimos que no elegimos y nos refugiamos en ____________ caemos en la ____________.

5.       Vivir la vida como un ____________ significa hacernos con cada acto.

6.       Aunque no hay naturaleza humana, sí hay ____________: los límites que compartimos y que nos permiten comprendernos.

 

 

Fuentes

•      Sartre, J.-P. (1946). El existencialismo es un humanismo.

•      Sartre, J.-P. (1943). El ser y la nada.  ·  Sartre, J.-P. (1944). A puerta cerrada.

•      Heidegger, M. (1927). Ser y tiempo.  ·  Heidegger, M. (1947). Carta sobre el humanismo.

•      Camus, A. (1942). El mito de Sísifo.

•      Savater, F. (1991). Ética para Amador.

 

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