¿La filosofía nació en Grecia?

 

 

ENTRADA — ¿La filosofía nació en Grecia?

 

 

Durante las últimas semanas estudiamos a los griegos: Tales, Anaximandro, Heráclito, Parménides, Demócrito, los Sofistas, Sócrates, Platón. Aprendimos sus ideas, leímos sus textos, discutimos sus argumentos.

Si alguien nos preguntara hoy dónde nació la filosofía, probablemente diríamos: en Grecia, en el siglo VI antes de Cristo, con los presocráticos.

Pero eso no es del todo exacto. O mejor dicho: es una respuesta que depende de cómo definamos filosofía, y esa definición no es neutral.

 

Un dato para pensar:

Mientras Tales de Mileto (624-546 a.C.) afirmaba que el principio de todo es el agua, en China, Lao Tsé escribía el Tao Te Ching (o en otras traducciones Tao te King), uno de los textos filosóficos más profundos de la historia de la humanidad. Al mismo tiempo, en Mesoamérica, los pueblos nahuas desarrollaban una cosmología, una ética y una concepción del ser humano que los filósofos actuales reconocen como genuinamente filosófica.

No hubo un solo lugar en el mundo donde los seres humanos empezaran a hacerse preguntas profundas. Hubo muchos. Lo que sucedió es que una de esas tradiciones, la griega, se volvió dominante en Occidente y fue durante siglos presentada como la única.

 

Este material no propone abandonar lo que aprendimos de los griegos. Propone algo diferente: ampliar la mirada. Ver que la pregunta filosófica, esa actitud de asombro y búsqueda que vimos, aparece también en otras culturas, con otras formas, otros estilos, otras respuestas.

¿Desde dónde se filosofa? ¿Tiene algo que ver con quién sos, dónde naciste, qué historia llevás?

 

Actividad:

 

1.  Investiga el concepto de occidente como caracterización histórico-cultural. ¿Qué es la filosofía occidental y que características tiene?

 

 

 

 

2.  Investiga que filosofías existen por fuera de la tradición Occidental.

 

 

 

 

PARTE 1    El Tao: pensar desde el silencio y la paradoja

Filosofía taoísta — China, siglo VI a.C.

 

La filosofía occidental que conocemos tiene una característica muy marcada: confía en la razón, en el argumento, en el debate. Sócrates preguntaba, refutaba, construía definiciones. Platón escribía diálogos donde los personajes razonan juntos. El objetivo era siempre llegar a una verdad que pudiera formularse con claridad.

La filosofía taoísta, surgida en China alrededor del siglo VI a.C., parte de un supuesto completamente diferente: la verdad más profunda no puede ser dicha. El lenguaje, por su propia naturaleza, simplifica y distorsiona la realidad. Por eso, el texto fundacional del taoísmo —el Tao Te Ching, atribuido a Lao Tsé— está escrito en paradojas, imágenes y silencios.

 

¿Quién fue Lao Tsé?

Lao Tsé es una figura histórica envuelta en misterio. Su nombre significa literalmente 'el Viejo Maestro'. Según la tradición, fue un archivista de la corte imperial china que, desilusionado con la sociedad de su época, decidió abandonar la civilización. Antes de partir hacia el oeste, un guardián de la frontera le pidió que escribiera su sabiduría. El resultado fue el Tao Te Ching: 81 capítulos breves, escritos en un chino clásico extremadamente condensado, que han sido traducidos a más idiomas que cualquier otro libro del mundo después de la Biblia.

No sabemos con certeza si Lao Tsé fue una persona real o una figura legendaria. Pero su texto existe y ha influido durante 2.500 años en la filosofía, la política, la medicina, las artes y la espiritualidad de toda Asia oriental, y hoy en el mundo entero.

 

¿Qué es el Tao?

Tao (pronunciado aproximadamente 'dao') significa camino, vía, principio. Pero el Tao no es un camino que podamos señalar en un mapa ni un principio que podamos formular en una ecuación. Es el principio que subyace a toda la realidad, el orden invisible que sostiene el universo, la corriente profunda de la que todo emerge y a la que todo regresa.

La primera paradoja del texto es ya su primera oración:

 

Tao Te Ching, capítulo 1 (traducción de Stephen Mitchell, adaptada):

"El Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno."

"El nombre que puede ser pronunciado no es el nombre eterno."

"Sin nombre, es el principio del cielo y de la tierra. Con nombre, es la madre de todas las cosas."

 

Esta primera línea es ya toda una posición filosófica. Para Lao Tsé, en el momento en que ponemos nombre a algo, lo reducimos, lo fijamos, lo sacamos del flujo constante de la realidad. El Tao es lo que está antes del nombre, antes del concepto, antes del pensamiento. Y sin embargo, de alguna forma, podemos percibirlo, podemos alinearnos con él, podemos vivir en armonía con él.

Esto es radicalmente diferente a lo que propone Sócrates. Recordemos que Sócrates pasaba el día buscando definiciones: ¿qué es el valor? ¿qué es la justicia? ¿qué es la belleza? Para Sócrates, el conocimiento consiste en poder definir con precisión. Para Lao Tsé, la obsesión por definir es precisamente lo que nos aleja de la sabiduría.

 

El Te: la virtud como expresión natural del Tao

El título completo del texto es Tao Te Ching, donde Te significa virtud o poder. Pero no la virtud entendida como esfuerzo moral, como en los griegos. Para Lao Tsé, Te es la virtud que emerge naturalmente cuando uno vive en armonía con el Tao: no es algo que se construye con esfuerzo, sino algo que aparece cuando dejamos de resistirnos al flujo de las cosas.

Esta idea tiene consecuencias profundas para la ética. Mientras que en Occidente tendemos a pensar que ser buena persona requiere voluntad, disciplina y esfuerzo, el taoísmo propone algo diferente: la bondad verdadera es la que fluye sin esfuerzo, como el agua que baja por la montaña sin necesitar ser empujada.

 

Tao Te Ching, capítulo 8:

"El bien supremo es como el agua."

"El agua nutre a las diez mil cosas sin esfuerzo y sin competir; busca los lugares bajos que todos desprecian."

"Por eso se asemeja al Tao."

"En la vivienda, valora el suelo sólido. En el pensamiento, valora la sencillez. En los conflictos, valora la justicia. En los negocios, valora la habilidad y acciones inteligentes. En las acciones, valora la bondad y el momento justo."

"Cuando no compites, nadie puede competir contigo."

 

La imagen del agua es central en el Tao Te Ching y vale la pena detenerse en ella. El agua es lo más blando y flexible que existe, y sin embargo horada la roca más dura. No pelea, no se impone, busca siempre el lugar más bajo, el lugar que los demás desprecian. Y al final, es ella la que persiste. Lao Tsé propone eso como modelo de sabiduría: no la fuerza bruta ni la ambición, sino la flexibilidad, la adaptación, la paciencia.

 

El Wu Wei: la no-acción como forma de acción

Uno de los conceptos más difíciles y más fascinantes del taoísmo es el Wu Wei, que se traduce generalmente como no-acción o acción sin esfuerzo. Pero es importante entender qué significa exactamente, porque no es lo mismo que pasividad o pereza.

Wu Wei no significa no hacer nada. Significa no actuar en contra de la naturaleza de las cosas. Significa no forzar, no manipular, no imponer la propia voluntad sobre el flujo natural de la realidad. Es la diferencia entre un maestro de artes marciales que usa la fuerza del adversario en lugar de oponerse a ella, y alguien que se lanza de frente sin escuchar al otro.

Para Lao Tsé, los problemas del mundo vienen precisamente de que los seres humanos queremos controlar, acumular, imponer. La sabiduría consiste en aprender a actuar en armonía con el Tao, como el agua que rodea el obstáculo en lugar de chocarse contra él.

 

Tao Te Ching, capítulo 16:

"Vacíate de todo."

"Deja que la mente descanse en paz."

"Las diez mil cosas se elevan y caen mientras el Yo contempla su retorno."

"Todas las cosas prosperan, crecen, y luego regresan a la fuente."

"Regresar a la fuente se llama quietud."

"Quietud es el camino de la naturaleza."

 

Este capítulo introduce otra idea fundamental: el ciclo. Todo surge, crece, llega a su punto máximo y regresa al origen. Las estaciones del año, la vida de los seres vivos, las civilizaciones, los pensamientos. Luchar contra ese ciclo es luchar contra la naturaleza misma de la realidad. La sabiduría consiste en acompañar ese movimiento, no en resistirlo.

Hay aquí una diferencia profunda con la tradición occidental. Platón buscaba lo eterno, lo inmutable, lo que no cambia. El mundo de las Ideas es perfecto precisamente porque no está sujeto al tiempo. Para Lao Tsé, en cambio, el cambio y el ciclo no son imperfecciones de la realidad: son su naturaleza más profunda, y la sabiduría consiste en fluir con ellos.

 

Actividad 2: El Tao: comprensión y contraste con la filosofía griega

 

 

Leíste tres fragmentos del Tao Te Ching y la explicación de sus conceptos centrales. Respondé las preguntas siguientes. Cuando la pregunta pida comparar con los griegos, podés releer lo que tenés en el repartido anterior.

 

COMPRENSIÓN

1.  El Tao Te Ching comienza diciendo que 'el Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno'. ¿Qué posición filosófica está expresando esa frase sobre el lenguaje y el conocimiento? Explica con tus palabras.

 

 

 

 

 

2.  Lao Tsé usa la imagen del agua como modelo de sabiduría. ¿Por qué el agua? ¿Qué características del agua lo llevan a elegirla como símbolo del bien supremo?

 

 

 

 

CONTRASTE CON LO VISTO

3.  Sócrates buscaba definir todo con precisión: ¿qué es el valor? ¿qué es la justicia? Lao Tsé dice que lo más profundo no puede nombrarse. Platón confiaba en la razón por encima de los sentidos. El Tao Te Ching propone silencio, quietud y no-acción.

 

¿Cuál es tu postura respecto a este problema? ¿Cuál te parece más adecuada?

 

 

 

 

 

 

PARTE 2    La filosofía náhuatl: el rostro y el corazón

Pensamiento mesoamericano — México central, siglos XIV-XVI

 

Cuando los europeos llegaron a América en 1492, se encontraron con civilizaciones que llevaban siglos desarrollando formas sofisticadas de arte, ciencia, política y pensamiento. Una de las más elaboradas era la civilización náhuatl, que habitaba el centro de lo que hoy es México.

Durante mucho tiempo, el pensamiento de estos pueblos fue ignorado por la filosofía académica occidental, que lo clasificaba como 'mitología' o 'creencias religiosas', sin reconocerle el estatuto de filosofía. Fue el filósofo e historiador mexicano Miguel León-Portilla quien, a partir de la década de 1950, demostró con rigor que los nahuas tenían pensadores, conceptos y debates filosóficos que merecen ser estudiados como tales.

El desafío es que esta tradición llegó a nosotros principalmente a través de textos en náhuatl clásico recopilados después de la conquista española, y de los testimonios de los propios sabios nahuas —llamados tlamatinime— recogidos por el fraile Bernardino de Sahagún en el siglo XVI. Lo que conocemos es, por tanto, una reconstrucción parcial de una tradición enormemente rica que sufrió una destrucción violenta.

 

Los tlamatinime: los que saben algo

En náhuatl, tlamatini significa 'el que sabe algo', 'el que conoce'. Los tlamatinime eran los sabios y pensadores nahuas: filósofos, poetas, educadores. Se los reconocía por su dedicación a la búsqueda de lo que los nahuas llamaban “neltiliztli” la verdad o, más precisamente, el arraigo, el estar bien fundado.

A diferencia del filósofo griego que debatía en el ágora o el sabio chino que retiraba al silencio, el tlamatini era también un poeta y un maestro. Su filosofía se expresaba frecuentemente en forma de poemas, cantos y diálogos que buscaban transmitir verdades que van más allá del argumento lógico.

 

 

 

 

In xóchitl in cuícatl: la flor y el canto

Esta expresión en náhuatl significa literalmente 'la flor y el canto' y designa la poesía, el arte, pero también la verdad más profunda que el lenguaje ordinario no puede alcanzar. Es una forma de difrasismo, un recurso retórico náhuatl que usa dos términos complementarios para expresar una idea que va más allá de cada uno por separado.

Los tlamatinime creían que la verdad más profunda sobre la existencia humana —sobre el sentido de la vida, la muerte, el tiempo— no puede expresarse en proposiciones directas. Solo puede aproximarse a través de la metáfora, la imagen poética, el símbolo. In xóchitl in cuícatl es la vía del poeta-filósofo náhuatl hacia lo que Lao Tsé llamaría el Tao: aquello que está más allá del nombre.

 

Poema náhuatl sobre in xóchitl in cuícatl, traducción de León-Portilla:

"¿Es que de verdad se vive en la tierra?"

"No para siempre en la tierra, solo un poco aquí."

"Aunque sea de jade se quebrará, aunque sea de oro se romperá, aunque sea plumaje de quetzal se desgarrará."

"No para siempre en la tierra, solo un poco aquí."

"¿Acaso de verdad se vive con raíz en la tierra?"

"No para siempre en la tierra, solo un poco aquí."

"Aunque sea piedra preciosa se partirá, aunque sea oro se romperá, aunque sea plumaje de quetzal se desgarrará."

"No para siempre en la tierra, solo un poco aquí."

 

Este poema, atribuido al poeta-filósofo náhuatl Nezahualcóyotl (1402-1472), rey de Texcoco y uno de los tlamatinime más célebres, expresa una de las preguntas filosóficas centrales de la cultura náhuatl: la pregunta por la fugacidad de la existencia y por lo que, si existe algo, permanece. Es una pregunta filosófica en el sentido más pleno, comparable a la meditación de Heráclito sobre el cambio o a la búsqueda platónica de lo eterno.

 

In ixtli, in yollotl: el rostro y el corazón

El concepto náhuatl de persona es uno de los más originales y profundos de toda la historia del pensamiento. En náhuatl, la idea de ser humano pleno se expresa con la frase in ixtli, in yollotl, que significa literalmente 'el rostro y el corazón'.

En la cosmovisión náhuatl, el rostro (ixtli) representa la singularidad de cada persona: su carácter propio, su forma específica de estar en el mundo, lo que la hace diferente a todas las demás. El corazón (yollotl) representa la energía interior, la voluntad, el dinamismo que mueve a la persona hacia la acción y el conocimiento.

Pero ambas dimensiones no nacen solas. El objetivo central de la educación náhuatl, y de la vida en general, era precisamente 'dar rostro y corazón' a quienes aún no los tienen plenamente desarrollados. Una persona sin rostro es una persona que todavía no ha encontrado su propia forma de ser en el mundo. Una persona sin corazón es una persona que no tiene todavía la energía interior para actuar con sabiduría.

 

 

Textos nahuas recopilados por Bernardino de Sahagún, Coloquios y Doctrina Cristiana (siglo XVI), traducción de León-Portilla:

"El buen maestro: como un médico cuida a sus discípulos, no los abandona. Su gran cuidado, su gran empeño: dar rostro a la gente, hacerla desarrollar."

"Él orienta en el buen camino, en el camino recto. Él pone espejo delante de los otros, los hace cuerdos, cuidadosos. Gracias a él la gente humaniza su querer y recibe una estricta enseñanza."

"Conforta el corazón de la gente, ayuda, remedia, a todos atiende."

 

Esta descripción del buen maestro tiene ecos del Sócrates mayéutico que vimos: alguien que no impone verdades, sino que ayuda a que el otro desarrolle las suyas propias. Pero hay diferencias importantes. Para Sócrates, el objetivo es llegar a una definición precisa, a un conocimiento racional. Para los nahuas, el objetivo es que la persona 'dé rostro', es decir, que encuentre y desarrolle su forma propia de ser en el mundo. Es una concepción más existencial que lógica.

 

Neltiliztli: la verdad como arraigo

En la filosofía occidental, la verdad se entiende generalmente como correspondencia: una proposición es verdadera cuando corresponde a los hechos de la realidad. Para los griegos, la verdad (aletheia) estaba relacionada con el desvelamiento, con sacar a la luz lo que estaba oculto.

Los nahuas tenían una concepción diferente. La palabra náhuatl para verdad es neltiliztli, que viene de la raíz nel, que significa estar bien fundado, tener raíces profundas. La verdad, para los tlamatinime, no es principalmente una propiedad de las proposiciones o los argumentos: es una cualidad de la existencia. Una persona que vive con neltiliztli es una persona que está bien arraigada, que tiene fundamentos sólidos, que no se deja llevar por las apariencias superficiales.

Esta idea conecta directamente con el concepto de in ixtli, in yollotl: desarrollar el rostro y el corazón propios es precisamente lo que da arraigo, lo que permite vivir con verdad. No es un conocimiento abstracto sino una forma de existir.

 

El Toltecáyotl: el arte como camino hacia la verdad

Los toltecas eran un pueblo que los nahuas consideraban el paradigma de la civilización y la sabiduría. Toltecáyotl significa literalmente 'lo que es propio de los toltecas', y designa el conjunto de artes, oficios y sabidurías que permiten a los seres humanos crear cosas bellas y verdaderas. No se trata solo de las bellas artes: incluye la arquitectura, la orfebrería, la escritura, la medicina, la astronomía, la filosofía misma.

Lo que unifica todas estas disciplinas en el Toltecáyotl es la idea de que el ser humano es, por naturaleza, un creador. A diferencia de la visión griega donde el filósofo busca contemplar verdades eternas que ya existen, el tlamatini náhuatl entiende que los seres humanos participamos activamente en la creación y el mantenimiento del mundo.

 

Texto en náhuatl clásico sobre el artista tolteca, traducción de León-Portilla:

"El artista tolteca: discípulo, abundante, múltiple, inquieto."

"El verdadero artista: capaz, se adiestra, es hábil; dialoga con su corazón, encuentra las cosas con su mente."

"El verdadero artista todo lo saca de su corazón; obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, con garbo."

"Trabaja como si dialogara consigo mismo; se controla; pone las cosas en orden; todo lo que hace es delicado."

 

Esta descripción del artista tolteca es también una descripción del filósofo náhuatl. La frase 'dialoga con su corazón' es particularmente importante: el conocimiento no viene solo del razonamiento externo, del debate con otros, sino de ese diálogo interior que permite encontrar lo que ya está dentro de uno, lo que el corazón —esa energía interior— sabe antes de que la razón lo articule.

 

 

Actividad 3: Filosofía náhuatl: comprensión y conexiones

 

 

 

COMPRENSIÓN

1.  ¿Qué significa in ixtli, in yollotl (el rostro y el corazón)? ¿Por qué los nahuas usaban esa imagen para hablar de lo que significa ser una persona plena?

 

 

 

 

 

2.  Según el texto náhuatl sobre el artista tolteca, el verdadero artista 'dialoga con su corazón'. ¿Qué diferencia hay entre esa forma de conocer y el método de Sócrates? ¿Puede haber conocimiento que no pase por el razonamiento lógico?

 

 

 

 

 

REFLEXIÓN

3. El pensamiento náhuatl fue destruido en gran parte durante la conquista española. Textos, códices y tradiciones orales fueron quemados o prohibidos. ¿Qué relación hay entre lo que sabemos de filosofía y los acontecimientos históricos? ¿Qué pierde la filosofía cuando se borran de la historia culturas enteras?

 

 

 

 

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